
Como, por ejemplo, el del queso crema, un queso fresco, blando y sin proceso de envejecimiento que se obtiene a partir de una mezcla de leche y nata lo que le otorga un sabor suave pero sabroso y, sobre todo, una característica textura untable.
Origen e historia del queso crema
Aunque desde hace siglos existieron en varios países europeos antecesores directos del que hoy denominamos queso crema —el Neufchâtel y Fromage Blanc en Francia, el Quark en Alemania y Europa del Este, el Mascarpone en Italia, alguna receta similar en Inglaterra…— el queso crema que consumimos actualmente fue creado en 1872 por el lechero estadounidense William Lawrence en Chester, Nueva York.
Y lo más curioso es que fue descubierto por un afortunado error, cuando Lawrence intentaba replicar el Neufchâtel, un antiguo queso francés suave y bajo en grasa, y por error añadió una cantidad excesiva de crema al proceso, obteniendo, por sorpresa, un queso mucho más rico, denso y untable que, a diferencia de otros quesos, no necesitaba maduración para disfrutar de su sabor, por lo que podía consumirse fresco de inmediato.
Aunque el descubrimiento del primer queso crema se produjo en Nueva York, el distribuidor de William Lawrence, Alvah Reynolds, decidió lanzarlo al mercado con la marca comercial Philadelphia, porque en esa época, esta ciudad estadounidense era famosa por contar con los lácteos de mejor calidad del país.
En 1880 comenzó a venderse envuelto en papel de aluminio, algo revolucionario para la conservación de alimentos, considerándose en sus principios como un producto de lujo, debido a su corta vida útil.
Y ya en 1928, la marca fue adquirida por Kraft Foods, lo que permitió su expansión masiva y global, y en los años 30 se convirtió en un ingrediente básico para la repostería, especialmente para la elaboración del cheesecake, un postre que llegó a Estados Unidos de la mano de inmigrantes europeos y rápidamente obtuvo una gran acogida y popularidad.
En la actualidad, el queso crema es uno de los lácteos más versátiles, usado tanto en platos dulces como salados y en el sushi.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
El queso crema moderno nació en 1872 en Nueva York, cuando el lechero William Lawrence creó por error una versión más grasa y untable del Neufchâtel francés. Comercializado bajo la marca Philadelphia por la reputación láctea de esa ciudad, revolucionó el mercado con su envoltura de aluminio en 1880. Tras ser adquirida por Kraft Foods en 1928, se globalizó como ingrediente esencial para la repostería, especialmente el cheesecake, consolidándose hoy como un producto versátil en platos dulces, salados y sushi.
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