Tras haberlo demostrado ya en 2020, en plena pandemia, y en 2022 con el inicio de la guerra en Ucrania, ahora, ante una nueva escalada geopolítica con impacto directo en los mercados energéticos, el modelo ecológico vuelve a mostrar su resiliencia, gracias a su propia naturaleza, al no depender de una única fuente externa como el petróleo para sus suministros principales.
Agricultura ecológica y crisis del petróleo
Según explican desde la asociación profesional española de la producción ecológica, Ecovalia, la agricultura ecológica se apoya en una mayor diversificación y en el uso de carbono orgánico vinculado a los ciclos naturales del suelo, una base que le permite absorber mejor los impactos cuando se producen tensiones en energía, materias primas o logística.
Por ello, en un escenario en el que las subidas de los precios del gas y del petróleo están afectando y generando tensiones en algunos suministros agrícolas, sin embargo los bioinsumos, base de la producción ecológica, presentan un comportamiento más estable. El impacto existe, especialmente por el encarecimiento del transporte, pero es menor al no depender directamente de materias primas fósiles.
En el caso de la agricultura convencional, el gasóleo agrícola ha subido cerca de un 28 % y el encarecimiento del diésel y la gasolina supera el 27 % y el 14 % respectivamente, mientras que el precio de los fertilizantes minerales ha crecido entre un 40 % y un 50 %, lo que reduce márgenes para los productores y obliga a trasladar parte del coste al consumidor final. Sin embargo, el sector ecológico trabaja con circuitos logísticos más cortos, menos expuestos a las variaciones de precio del combustible, y con fertilizantes ecológicos, cuyos precios suben pero de forma leve y gradual, no explosiva.
“La agricultura ecológica no es ajena a las crisis, pero sí demuestra una mayor capacidad de adaptación. La diversificación de suministros es hoy un activo estratégico que otros sectores deberían observar con atención. En momentos de incertidumbre, la estabilidad es un valor, y la producción ecológica aporta precisamente eso”, explica Álvaro Barrera, presidente de Ecovalia.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
La agricultura ecológica destaca por su resiliencia frente a la crisis energética actual. Al no depender de combustibles fósiles y apostar por la diversificación y el carbono orgánico, este modelo absorbe mejor las subidas de precios en comparación con la agricultura convencional. Aunque el transporte encarece los costes, sus circuitos logísticos cortos y fertilizantes estables aportan una seguridad estratégica fundamental en tiempos de incertidumbre económica y geopolítica.
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